3 Junio 2007
(La Haya, Países Bajos) - Un elefante de tamaño natural, de 2.75 mts (nueve pies) de altura, llamado “Mjumbe” que significa embajador en suahili, hizo su entrada triunfal como “Embajador” en la 14ª Conferencia de las Partes (CdeP) de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), para llamar la atención sobre los miles de elefantes matados cada año para alimentar al comercio ilegal de marfil.
Mjumbe fue elaborado en Kenia con cables de las trampas confiscadas del hábitat
del elefante, y diseñado por el famoso escultor en metales de Kenia, Kioko
Mwitiki. La escultura forma parte de la campaña de protección global para los
elefantes del IFAW (Fondo Internacional para la Protección de los Animales y su
Hábitat – www.ifaw.org). Mjumbe fue develado
por Michael Wamithi, Coordinador del Programa Global de Elefantes del IFAW y ex
director del Servicio de Animales Silvestres de Kenia (KWS, por sus siglas en
inglés), así como por Bourama Niagate, Coordinador de Manejo de Elefantes de
Malí, y Abakar Zougoulou, encargado del Manejo de Animales Silvestres de
Chad.
Kenia y Malí propusieron una resolución en la CITES para una moratoria de 20 años sobre el comercio del marfil, argumentando que las ventas únicas de marfil en países selectos abren mercados, tanto legales como ilegales, y atraen a los cazadores furtivos.
“La moratoria de 20 años sobre el comercio del marfil es una necesidad urgente para proteger a los elefantes de la creciente amenaza de la cacería furtiva que alimenta el mortal comercio del marfil,” dijo Niagate. “Muchas naciones africanas están instando a los miembros de la CITES a apoyar esta resolución crucial. Sin ella, países como Malí podrían perder a sus elefantes para siempre por el comercio del marfil”.
“La única forma de proteger a los elefantes es detener todo el comercio de marfil, tanto el legal como el ilegal. Esta moratoria dará a todo el mundo el tiempo necesario para fortalecer la protección de los elefantes y la procuración de justicia, así como para asegurar que se establezcan mecanismos eficaces para detectar la matanza ilegal de elefantes”, dijo Wamithi.
En vista del abrumador apoyo de varios países, incluyendo 11 países africanos del área de distribución del elefante, a la moratoria de 20 años sobre todo comercio del marfil propuesta por Kenia y Malí, muchas naciones sudafricanas han estado inundando a los medios con informes engañosos acerca de la sobreabundancia y poblaciones en auge. “El público no puede ser engañado,” dijo, Jason Bell-Leask, Director Regional de Sudáfrica del IFAW y defensor de la moratoria. “Varias encuestas nacionales confirman que la mayoría de los ciudadanos de Estados Unidos y Europa están abrumadoramente a favor de la moratoria y claramente están del lado de los elefantes. Sólo esperamos que los delegados de esas naciones representen la demanda del público este año en la CITES”.
No hay forma de disfrazar las muertes de siete guarda bosques que murieron en tres tiroteos con cazadores furtivos por separado durante una sola semana en mayo. Sin embargo, las naciones sudafricanas están decididas a cambiar el enfoque del mundo para la reunión de la Conferencia de las Partes de la CITES (CdeP) que comenzó el 3 de junio en La Haya, Países Bajos, donde se decidirá sobre la moratoria.
Después de un año de comercio desmedido de marfil de elefante, con más de 26 toneladas decomisadas entres agosto 2005 y agosto 2006, países como Zimbabwe y Botswana, que apoyan propuestas para bajar de lista a sus elefantes, se apresuran a distraer la atención con supuestas sobrepoblaciones.
“Desde que entró en vigor la veda del comercio internacional del marfil de 1989 y se permitieron ciertas ventas de marfil de existencias con permiso especial de la CITES en 1997, hemos visto un aumento en la cacería furtiva y el comercio ilícito al grado de amenazar a algunas de las últimas poblaciones restantes de elefantes africanos, y aún más las del elefante asiático. Tenemos que actuar antes de que sea demasiado tarde”, añadió Bell-Leask.
Entre 1979 y 1989, la población total de elefantes africanos en África Subsahariana se desplomó de 1.3 millones hasta alrededor de 450,000, una pérdida de más del 50 por ciento. Aunque la pérdida de hábitat y las invasiones humanas históricamente han tenido el mayor impacto, actualmente la cacería furtiva de elefantes para su marfil es la amenaza más seria.
El mito de la existencia de “demasiados elefantes” se propaga por el sur de África. Sin embargo, investigaciones nuevas están marcando el camino para un enfoque de inteligencia ecológica para comprender cómo interactúan los elefantes en su medio ambiente. “Ya pasaron los días de hablar de cifras absolutas en estas grandes poblaciones del sur de África. Ahora el enfoque está sobre dónde y por qué se mueven y utilizan su área de distribución los elefantes. No sólo resulta irresponsable que los países sudafricanos argumenten la sobreabundancia en esta contienda, es totalmente falso,” añadió Bell-Leask.
Además de las toneladas de marfil confiscadas el año pasado, las autoridades de procuración de justicia calculan que casi el 90 por ciento del contrabando pasa por los controles sin ser detectado.
Para asuntos relacionados con medios de comunicación, contactar a:
Joaquín de la Torre Ponce (IFAW América Latina)
Teléfono: (+52-55) 5661-4859
Correo electrónico jtorreponce@ifaw.org
Lynn Levine (IFAW, Headquarters)
Correo electrónico llevine@ifaw.org
Jennifer Ferguson-Mitchell (IFAW, Headquarters)
Celular +1-508-737-1584
Correo electrónico jfm@ifaw.org
Kenia y Malí propusieron una resolución en la CITES para una moratoria de 20 años sobre el comercio del marfil, argumentando que las ventas únicas de marfil en países selectos abren mercados, tanto legales como ilegales, y atraen a los cazadores furtivos.
“La moratoria de 20 años sobre el comercio del marfil es una necesidad urgente para proteger a los elefantes de la creciente amenaza de la cacería furtiva que alimenta el mortal comercio del marfil,” dijo Niagate. “Muchas naciones africanas están instando a los miembros de la CITES a apoyar esta resolución crucial. Sin ella, países como Malí podrían perder a sus elefantes para siempre por el comercio del marfil”.
“La única forma de proteger a los elefantes es detener todo el comercio de marfil, tanto el legal como el ilegal. Esta moratoria dará a todo el mundo el tiempo necesario para fortalecer la protección de los elefantes y la procuración de justicia, así como para asegurar que se establezcan mecanismos eficaces para detectar la matanza ilegal de elefantes”, dijo Wamithi.
En vista del abrumador apoyo de varios países, incluyendo 11 países africanos del área de distribución del elefante, a la moratoria de 20 años sobre todo comercio del marfil propuesta por Kenia y Malí, muchas naciones sudafricanas han estado inundando a los medios con informes engañosos acerca de la sobreabundancia y poblaciones en auge. “El público no puede ser engañado,” dijo, Jason Bell-Leask, Director Regional de Sudáfrica del IFAW y defensor de la moratoria. “Varias encuestas nacionales confirman que la mayoría de los ciudadanos de Estados Unidos y Europa están abrumadoramente a favor de la moratoria y claramente están del lado de los elefantes. Sólo esperamos que los delegados de esas naciones representen la demanda del público este año en la CITES”.
No hay forma de disfrazar las muertes de siete guarda bosques que murieron en tres tiroteos con cazadores furtivos por separado durante una sola semana en mayo. Sin embargo, las naciones sudafricanas están decididas a cambiar el enfoque del mundo para la reunión de la Conferencia de las Partes de la CITES (CdeP) que comenzó el 3 de junio en La Haya, Países Bajos, donde se decidirá sobre la moratoria.
Después de un año de comercio desmedido de marfil de elefante, con más de 26 toneladas decomisadas entres agosto 2005 y agosto 2006, países como Zimbabwe y Botswana, que apoyan propuestas para bajar de lista a sus elefantes, se apresuran a distraer la atención con supuestas sobrepoblaciones.
“Desde que entró en vigor la veda del comercio internacional del marfil de 1989 y se permitieron ciertas ventas de marfil de existencias con permiso especial de la CITES en 1997, hemos visto un aumento en la cacería furtiva y el comercio ilícito al grado de amenazar a algunas de las últimas poblaciones restantes de elefantes africanos, y aún más las del elefante asiático. Tenemos que actuar antes de que sea demasiado tarde”, añadió Bell-Leask.
Entre 1979 y 1989, la población total de elefantes africanos en África Subsahariana se desplomó de 1.3 millones hasta alrededor de 450,000, una pérdida de más del 50 por ciento. Aunque la pérdida de hábitat y las invasiones humanas históricamente han tenido el mayor impacto, actualmente la cacería furtiva de elefantes para su marfil es la amenaza más seria.
El mito de la existencia de “demasiados elefantes” se propaga por el sur de África. Sin embargo, investigaciones nuevas están marcando el camino para un enfoque de inteligencia ecológica para comprender cómo interactúan los elefantes en su medio ambiente. “Ya pasaron los días de hablar de cifras absolutas en estas grandes poblaciones del sur de África. Ahora el enfoque está sobre dónde y por qué se mueven y utilizan su área de distribución los elefantes. No sólo resulta irresponsable que los países sudafricanos argumenten la sobreabundancia en esta contienda, es totalmente falso,” añadió Bell-Leask.
Además de las toneladas de marfil confiscadas el año pasado, las autoridades de procuración de justicia calculan que casi el 90 por ciento del contrabando pasa por los controles sin ser detectado.
Para asuntos relacionados con medios de comunicación, contactar a:
Joaquín de la Torre Ponce (IFAW América Latina)
Teléfono: (+52-55) 5661-4859
Correo electrónico jtorreponce@ifaw.org
Lynn Levine (IFAW, Headquarters)
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Jennifer Ferguson-Mitchell (IFAW, Headquarters)
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